Los monstruos de Andoa

Se había hecho de noche y Andoa tenía miedo, sabía que cuando la luna aparecía sus miedos también. Tenía pesadillas una noche tras otra y nunca quería irse a dormir.

― Vamos cariño cierra los ojos y descansa, mañana nos espera un largo día de trabajo… hay que micorrizar y esporar. ― decía su madre. Y a ver si podemos llegar con nuestras hifas a Castañón que lo veo un poco flojo, y necesita un aporte extra de nutrientes.

― No mamá, no tengo sueño. ― decía ella.

Su madre sabía de los temores de Andoa, y entonces lo que hacía era acariciarla y tranquilizarla hasta que se quedaba dormida.

― Yo mataré humanos por ti, yo te protegeré de ellos. ― decía su madre.

― Sí mamá. ― asentía Andoa y cerraba los ojos para dormir. Pero siempre sucedía…

Soñaba que los “humanos” (monstruos para ella) les pisaban, les daban patadas, las destruían y las arrancaban de una forma horrible. Ella sabía que algún “humano” cogía con delicadeza setas para estudiarlas y conocer más de ellas, de su especie. Pero la gran mayoría eran monstruos, solo querían hacerlas daño… ¡es que ni esporar les dejaban!

Por las mañanas se levantaba con las gotas del rocío escurriendo por su lindo sombrero y veía a su madre observándola.

― Hola cariño, ¿dormiste bien? ― preguntaba su madre.

― Sí mamá. Muy bien. ― mentía Andoa.

Y así pasaba el otoño, soñando con esos “monstruos humanos” que solo querían hacer daño y destruir algo tan hermoso y tan necesario para la naturaleza.


O relato «Mounstruos de Andoa» foi presentado por Xoel Cuadrado Poncini ao concurso de relatos da XXXVIII Semana Micolóxica Galega na catecogrí Infantíl e foi valorada polo xurado deste concurso como primeiro premio.